sábado, 9 de mayo de 2026

Columna: "Actividad Física, Deporte y Salud". Por: Prof. Lic. Mg. Casiano Carballo.

Cerebro, Educación y Movimiento
El cerebro no aprende sentado: la revolución que la educación ya no puede ignorar. Durante décadas, la educación se construyó sobre una idea tan extendida como equivocada: aprender es un acto puramente mental. El cuerpo debía obedecer. Inmovilizarse. Desaparecer. Filas perfectas. Silencio absoluto.
Mentes obligadas a concentrarse mientras el cuerpo era tratado como un estorbo. Hoy, esa lógica se derrumba. La neurociencia no solo la cuestiona: la desmiente con evidencia contundente. El cerebro no aprende mejor en quietud. Aprende mejor en movimiento. Y no es una metáfora. Es biología.
Como ya anticipaba Santiago Ramón y Cajal, el cerebro no es una estructura rígida, sino un sistema capaz de transformarse con la experiencia. Hoy, esa intuición encuentra respaldo empírico en investigaciones contemporáneas como las de Mark Mattson, quien demuestra que la actividad física impacta directamente en los procesos de aprendizaje y memoria. Cada paso, cada salto, cada latido acelerado activa una transformación interna profunda. Cuando el cuerpo se mueve, el cerebro entra en su estado óptimo para aprender. El ejercicio no es un complemento. Es un detonador. Con el movimiento, el cerebro libera un cóctel químico que redefine su funcionamiento: La dopamina enciende la motivación, la serotonina estabiliza las emociones, la noradrenalina afila la atención. Pero hay un protagonista silencioso que lo cambia todo: el BDNF.
El BDNF es fertilizante neuronal, un concepto ampliamente estudiado por investigadores como John Ratey, quien ha mostrado cómo el ejercicio potencia esta proteína clave para el aprendizaje. Protege, fortalece y multiplica las conexiones, vuelve al cerebro más plástico, más adaptable, más capaz. En términos simples: el movimiento no acompaña al aprendizaje, lo potencia desde su raíz. Y entonces aparece la pregunta incómoda: Si moverse mejora la memoria, la atención y la resolución de problemas… ¿por qué seguimos educando desde la inmovilidad? El sistema educativo arrastra una contradicción profunda. La educación física se reduce, se posterga, se sacrifica. Se trata como descanso, como lujo, nunca como lo que realmente es: una herramienta pedagógica, cognitiva esencial. La evidencia es clara: cuando el movimiento desaparece, el aprendizaje se debilita. Un cerebro sedentario se vuelve más lento, más rígido, más vulnerable al estrés.
Un cerebro activo, en cambio, se oxigena, se fortalece, crea más conexiones y amplía su capacidad de comprender, decidir y crear. Moverse no distrae, moverse construye.
Cada experiencia corporal integra emoción, pensamiento y acción. Y es ahí, en esa integración, donde ocurre el aprendizaje profundo: el que permanece, el que transforma.
El error nunca fue solo metodológico, fue conceptual, intentamos educar cerebros ignorando el cuerpo que los hace posibles. Hoy, esa omisión ya no es sostenible, ya que cuando el cuerpo se activa, el cerebro despierta, cuando el cerebro despierta, la atención se enciende y cuando la atención se enciende, aprender deja de ser una obligación y se convierte en una experiencia.
La pregunta ya no es si el movimiento mejora el aprendizaje.
La verdadera pregunta es otra, más urgente, más incómoda: ¿Seguiremos formando estudiantes inmóviles? o ¿empezaremos a desarrollar cerebros en movimiento?
La revolución educativa no empieza en la tecnología, ni siquiera en las metodologías. Empieza en una verdad simple que hemos ignorado demasiado tiempo: el cerebro no aprende solo, aprende cuando el cuerpo entra en acción. Durante años nos enseñaron que aprender era quedarse quieto, pero la ciencia dice otra cosa y lo cambia todo; ya que cuando te mueves, tu cerebro se enciende, la motivación despierta, la emoción se regula, la atención se afila, las neuronas se fortalecen.
Como sostienen Santiago Ramón y Cajal y Mark Mattson desde perspectivas separadas por más de un siglo, el cerebro cambia con la actividad, con el entorno, con el estímulo y con el movimiento, no es inspiración, es biología también es una advertencia. Seguir enseñando sin movimiento ya no es tradición, es un error.
 
Citas Bibliográficas:
§  Carballo, C. “Actividad Física y Salud, Conocimientos Teóricos – Prácticos en la Génesis de la Educación Física”. Ediciones Del Clé. ISBN: 978-987-3755-12-5. Nogoyá Entre Ríos. 2015.
§  Golombek, D. et al. “Cerebro Activo”. TEC TV. (2017).
§  Massion, J. et al. “Cerebro; estructuras”. Publicaciones INDE. Universidad de Francia. (2009).
 
“Apostemos Todos, por una Nueva Cultura Activa y Saludable”

 
Prof. Lic.  Mg. Casiano Carballo
*Profesor Universitario en Educación Física
*Licenciado en Actividad Física y Deporte
*Magíster en Educación Física y Deporte
*Miembro de la Red de Actividad Física de la Argentina (RAFA)
*Miembro de la Red Actividad Física en Adultos Mayores (RAFAM)
*Miembro de la Federación Internacional de Educación Física y Deportiva (FIEPS)
 




domingo, 3 de mayo de 2026

Columna: "Actividad Física, Deporte y Salud". Por Prof. Lic. Mg. Casiano Carballo

“Actividad Física; aportes significativos”
El realizar ejercicio físico con regularidad, todos los días de la semana, durante treinta minutos o más continuos o discontinuos, serán relevantes para mantener un estilo de vida activo y saludable, pero no debemos descuidar, que previo a la fase central en la práctica de actividades físicas, es relevante entrar en calor; para que los músculos se vuelvan más flexibles, y realizar ejercicios de estiramiento para que los músculos puedan contraerse más efectivamente.
Actividades físicas que podemos destacar; nadar, bailar, subir escaleras, hacer running, hacer y cuidar un jardín pueden servir de acondicionamiento. También hay muchos deportes, sub categoría de la actividad física, para seleccionar.
Por nuestra Salud debemos ser activos.
Un calzado cómodo y adecuado para la práctica de la Actividad Física o el Deporte puede servir de ayuda para evitar cualquier tipo de lesión. A su vez es aconsejable tomar mucho líquido antes, durante y después de hacer actividad física.
Los deportistas de fin de semana tienen un mayor riesgo de sufrir lesiones musculares y articulares por la falta de acondicionamiento física y el esfuerzo excesivo. Contusiones, esguinces y distensiones son algunas de las lesiones más frecuentes que suelen sufrir aquellas personas que no están muy habituadas a la práctica sistematizada de actividades físicas. Es imperioso destacar, que nunca es tarde para empezar. Las personas que han entrado en la cincuentena tras más de media vida de inactividad pueden recuperar la forma física que tenían a los 20 años, a efectos cardiovasculares, con un programa de acondicionamiento general de seis meses que incluye caminar, trotar, correr y andar en bicicleta durante una hora, cinco días a la semana. Así lo demostró un ambicioso estudio estadounidense, que reveló que tres semanas de reposo en cama afectan más a la forma cardiovascular, que 30 años de envejecimiento.
Por ello desde la presente columna, invitamos a emprender el maravilloso mundo de la práctica regular de actividades físicas para la salud y el bienestar.
¿Qué hay que tener en cuenta para elegir qué tipo de movimiento hacer?
·Chequeo biomédico obligatorio
·Edad
·Posibilidades o limitaciones físicas
·Experiencias previas
·Historicidad en la actividad física
·Posibilidades económicas
·Posibilidades de tiempo
*Respecto del chequeo médico, existe el obligatorio y el optativo.
El obligatorio es la consulta médica, laboratorio de sangre y orina,  ECG en reposo y Rx de tórax.
Los optativos y convenientes son eco cardiograma doppler y según el ECG de reposo, la  ergometría.
Los gimnasios y centros de actividad física y salud tienen la obligación de solicitarlo antes de comenzar la actividad.
 
*Respecto de la edad: Es frecuente considerar que si a los 20 años jugaba muy bien cualquier deporte, a los 35 o 40 estaré en el mismo estado físico. Total es recreativo. Grave error que puede costarnos una lesión traumatológica (desde distensiones hasta fracturas) y/o lesiones cardiovasculares (desde una angina de pecho hasta un infarto). Lo ideal es reacondicionar nuestro cuerpo, realizando un trabajo de “acondicionamiento físico”, un par de veces a la semana, antes de lanzarme en lo que creo es recreativo y termina lastimándome. Para esto sería importante consultar al médico especialista y a un licenciado o profesor en Educación Física.
 
*Respecto de las posibilidades o limitaciones físicas: Si tengo exceso de peso, el trotar sería alto impacto para las articulaciones, especialmente rodillas.
Lo ideal es ejercicio en el agua. Si saben nadar, mejor. Si no, acuagym (actividad física en el medio acuático) es divertido. Bici fija: la música, la radio o la tele lo puede hacer más entretenido.
 
Nadie desea infligirse y dejar la actividad en poco tiempo. Para que sea sustentable en el tiempo, elegir algo divertido, que produzca cultura de una Educación del movimiento.
No es necesario (sólo conveniente, pero no limitante) que lo haga con ropa deportiva. Quizás el único tiempo que tenga sea al medio día: entonces se puede negociar con la realidad y antes de almorzar, caminar un poco. POCO es mejor que NADA. Si uno cree que son 20 minutos o nada, está seriamente equivocado.
 
Lo que NO debo, es ser sedentario/a.

*Respecto de las experiencias previas: nuestra memoria tiene el movimiento asimilado. Muchos alumnos al interrogarlos sobre la actividad actual, contestan lo que hacía y suspendí hace meses. Lo que hice ya sirvió, ahora debo continuar.
Elegir lo que nos gusta para poder sostenerlo en el tiempo, es fundamental. Y si no es posible, existen nuevas posibilidades de movimiento. Un profesor de educación física sabrá brindar las ofertas.
Respecto de ¿cuánto hace que no me muevo?: Los esfuerzos deben ser graduales, programados y corregidas las posturas para evitar lesiones. Siempre es conveniente la mirada del profesor/licenciado.
 
*Respecto de las posibilidades económicas: Si no puedo abonar un gimnasio, centro especializado o natatorio, caminar (no cuesta nada).
 
*Respecto de las posibilidades de tiempo: Sólo uno mismo sabe en qué momento se puede: por la mañana, al mediodía, a la noche, los fines de semana.
 
A modo de conclusión, es menester señalar que por lo visto, es conveniente consultar al médico deportólogo y al profesor/licenciado en educación física para que nos ayuden a elegir el ejercicio adecuado para  cada momento biológico de nuestra vida.
 
Tenemos la edad de nuestras arterias (no la de nuestra apariencia). Las arterias se cuidan  con una nutrición sana, balanceada y con actividad física ejercicio cíclica. (Carballo, C. 2019).
 
Citas Bibliográficas:
§  Carballo, C. “Actividad Física y Salud, Conocimientos Teóricos – Prácticos en la Génesis de la Educación Física”. Ediciones Del Clé. ISBN: 978-987-3755-12-5. Nogoyá Entre Ríos. 2015.
 
§  Caspersen, C. et al. (1985) “Physical activity, exercise”. PublicHealth Rep. 11. Pp: 167-189.
 
“Educando y Estimulando Hábitos Motrices Saludables”



Prof. Lic. Mg. Casiano Carballo.



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